La higiene y la seguridad son aspectos fundamentales en la gestión de consorcios, ya que garantizan el bienestar de los vecinos y el correcto funcionamiento de los edificios. Cumplir con las normativas vigentes y adoptar buenas prácticas no solo previene accidentes, sino que también fomenta un ambiente saludable y armonioso.

Normativa aplicable

En Argentina, la higiene y seguridad en consorcios están reguladas principalmente por las siguientes leyes:

  1. Ley de Higiene y Seguridad en el Trabajo (Ley 19.587): Establece las condiciones mínimas de seguridad e higiene que deben cumplirse en los lugares de trabajo, incluyendo los edificios bajo régimen de propiedad horizontal.
  2. Ley de Riesgos del Trabajo (Ley 24.557): Obliga a los consorcios a contratar seguros de riesgos laborales para proteger a los empleados, como porteros y personal de mantenimiento.
  3. Normativas locales: En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), se aplican disposiciones específicas, como protocolos de recomendaciones para el uso de espacios comunes, mientras que en la Provincia de Buenos Aires, las regulaciones pueden variar según el municipio.

Aspectos clave a considerar

  1. Mantenimiento de espacios comunes: Las áreas compartidas, como pasillos, ascensores, terrazas y patios, deben mantenerse limpias y en buen estado. Esto incluye la desinfección regular y la eliminación adecuada de residuos.
  2. Prevención de riesgos: Es esencial garantizar que las instalaciones eléctricas, de gas y de agua cumplan con las normas de seguridad. Además, los consorcios deben contar con matafuegos en condiciones y señalización adecuada para emergencias.
  3. Protección de los trabajadores: Los empleados del consorcio, como porteros y personal de limpieza, deben contar con equipos de protección personal (EPP) y condiciones laborales seguras.
  4. Control de plagas: Realizar fumigaciones periódicas para prevenir la proliferación de insectos y roedores es una práctica indispensable.
  5. Accesibilidad y seguridad estructural: Los edificios deben garantizar accesos seguros y libres de obstáculos, así como realizar inspecciones periódicas para detectar y reparar posibles fallas estructurales.

Buenas prácticas para los vecinos

  • Respetar las normas internas: Cumplir con los horarios de uso de espacios comunes y las reglas de convivencia.
  • Reportar problemas: Informar al administrador o al consejo de propietarios sobre cualquier irregularidad o riesgo detectado.
  • Participar activamente: Asistir a las asambleas y colaborar en la toma de decisiones relacionadas con la higiene y seguridad.

Importancia de la higiene y seguridad

Adoptar medidas de higiene y seguridad no solo protege a los vecinos y trabajadores, sino que también incrementa el valor de las propiedades y mejora la calidad de vida en el consorcio. Además, el cumplimiento de las normativas evita sanciones legales y refuerza la confianza entre los residentes.

En conclusión, la higiene y seguridad en los consorcios son una responsabilidad compartida que requiere el compromiso de todos los involucrados. Con una gestión adecuada y la colaboración de los vecinos, es posible garantizar un entorno seguro, saludable y armonioso para todos.