Un fondo de reserva permite enfrentar imprevistos sin generar deudas ni aumentos bruscos en las expensas. En esta nota, explicamos cómo calcularlo, para qué debe usarse y cómo garantizar su correcta administración.
Importancia de contar con un fondo de reserva
La principal ventaja de un fondo de reserva radica en su capacidad para cubrir gastos extraordinarios o emergencias que puedan surgir en el consorcio. Esto incluye reparaciones urgentes, mantenimiento de áreas comunes o situaciones imprevistas que excedan los gastos ordinarios. En un contexto económico como el de Argentina, marcado por la inflación y la devaluación, contar con un fondo de reserva bien gestionado puede ser crucial para evitar problemas financieros mayores.
Normativas que rigen los fondos de reserva
El régimen de propiedad horizontal está regulado por el Código Civil y Comercial de la Nación, específicamente en los artículos 2037 a 2072. Según estas normativas, la constitución del fondo de reserva depende de la voluntad de los propietarios y debe estar claramente definida en el reglamento del consorcio. Además, su uso debe ser autorizado por el consejo de propietarios, que actúa como órgano de control y supervisión1.
Uso y autorización del fondo
Los fondos de reserva están destinados exclusivamente a cubrir gastos extraordinarios y emergencias. Es fundamental que su uso sea transparente y esté respaldado por la autorización del consejo de propietarios, tal como lo establece el artículo 2064 del Código Civil y Comercial. Este consejo, aunque opcional, juega un papel clave en la gestión adecuada del fondo, asegurando que se utilice de manera responsable y conforme a las necesidades del consorcio1.
En conclusión, los fondos de reserva son una herramienta valiosa para los consorcios, proporcionando una red de seguridad financiera y facilitando la gestión eficiente de imprevistos. Su correcta implementación y uso, respaldados por normativas claras y supervisión adecuada, son esenciales para garantizar el bienestar de todos los propietarios.
